sábado, 21 de noviembre de 2009

El espíritu de las aguas

Por Xiomara Marcela Gutiérrez. 1003 JM.
Un campesino dejó caer su hacha en el rio. Apenado, comenzó a llorar. El espíritu de las aguas se compadeció de él y presentándole un hacha de oro, le pregunto: ¿es tuya? El campesino respondió: no, no es mía.

El espíritu de las aguas le llevó otra de plata. -tampoco es esa- dijo el campesino. Entonces el espíritu de las aguas le llevo su hacha ¡Esa es mía!, exclamó el campesino muy contento. Por su honradez, el espíritu de las aguas le regaló las tres hachas.

De vuelta a su casa, el campesino mostró su regalo, contando a sus compañeros lo que le había ocurrido. Uno de ellos, tentado por la codicia, se propuso a hacer lo mismo. El campesino fue a la orilla del rio, dejó caer su hacha y empezó a llorar.

El espíritu de las aguas le presentó un hacha de oro y le pregunto: ¿es tuya? El campesino respondió, lleno de gozo: ¡Sí!, ¡Sí! Es la mía. El espíritu de las aguas desapareció, se llevó el hacha, no volvió a salir a la superficie y en castigo por haberle engañado, no le dio al campesino el hacha de oro ni le devolvió la suya.

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