sábado, 21 de noviembre de 2009

Los retos de la convivencia

Convivir es un reto diario. ¿Cómo se explica que muchas personas con un origen diferente, varias características de personalidad y formación diversa, puedan compartir e interactuar en espacios y actividades comunes?
Piensa un poco y te darás cuenta que así es. Piensa:
¿Te gusta todo lo que hacen o dicen las personas que están a tu alrededor?
¿Crees que tus actuaciones son siempre correctas y bien recibidas por ellos?
¿Qué cosas te molestan de cada uno de tus familiares, compañeros, vecinos y amigos?
¿Qué hechos que haces, puede molestarles a los demás?
La respuesta a las anteriores preguntas permitirá encontrar el origen de los desacuerdos y, en muchas ocasiones, de los conflictos.
Tú podrás pensar que no tienes conflictos con nadie. ¡Ojalá sea verdad! Sin embargo, todos en algún momento de nuestra vida nos encontramos en situaciones en las que no compartimos las ideas o posiciones de otras personas y ninguno quiere “dar su brazo a torcer”. Simplemente pensamos “¿Por qué tengo que hacer lo que él o ella dicen?”
En otras ocasiones percibimos que “me miró mal” o “estaban hablando mal de mí”. Puede ser también que no entendimos claramente lo que la otra persona quiso decir o por qué hizo algo de determinada forma.
Y en otras ocasiones estamos contrariados, frustrados u ofuscados y necesitamos una excusa para desahogar nuestro estado de ánimo; con frecuencia resulta afectado alguien que no tiene nada que ver en el asunto. Piénsalo.
Por todo lo anterior es necesario contar y tener claras algunas estrategias que nos ayuden a sortear mejor estas situaciones:
• La violencia no resuelve nada. Al contrario, agrava los problemas.
• Cálmate. Tomar decisiones o actuar cuando estamos ofuscados o furiosos, no nos permite evaluar la situación y actuar correctamente.
• Habla con la otra persona y trata de entender qué fue lo que realmente sucedió.
• Escucha con atención lo que la otra persona tiene que decir. Deja que exprese sus sentimientos y puntos de vista sobre lo sucedido.
• Ofrece y acepta disculpas por el hecho y las consecuencias que trajo.
• Establece acuerdos para no recaer en la misma situación.
• Ten en cuenta que a veces no es posible lograr acuerdos. Una persona diferente podría mediar y ayudar a restablecer la relación.
Si ves que definitivamente no es posible hacerlo, entonces, con mucha pena, da por terminada la relación sin rencor y sin ánimo de venganza. Esos son sentimientos que hacen mucho daño a quien los experimenta.
Aplica para todo tipo de relaciones.

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